Si hay una ingesta que ha levantado polémica en nutrición durante los últimos años, ha sido sin duda el desayuno; especialmente desde que las redes sociales han entrado en juego.

La primera ingesta del día ha protagonizado muchos conflictos.
Desde cuando hace años España entera empezó a darse cuenta de que las galletas no eran tan saludables como se pensaba; episodios de conflictos de interés entre sociedades sanitarias e industria alimentaria; reacciones desorbitadas en Twitter ante darle garbanzos de desayunar a un niño; la polémica de que los desayunos de hospital sean tan poco saludables; o la más reciente protagonizada por una absurda dicotomía: ¿Qué es peor, desayunar mal o no desayunar?

De todos estos años, una evidencia científica bastante robusta ha tardado mucho tiempo en hacerse un hueco en nuestra sociedad: el desayuno no esa comida tan imprescindible que muchos anuncios y paquetes de galletas y cereales nos hicieron creer.

Una evidencia científica bastante robusta ha tardado mucho tiempo en hacerse hueco: el desayuno no esa comida tan imprescindible que nos hicieron creer

Fuente: El País >> lea el artículo original