Se interrumpen las relaciones diplomáticas entre Francia e Italia. El Ejecutivo de Macron ha dado un paso radical al llamar a consultas a su embajador en Roma. Algo inaudito desde hace 70 años. A los galos no les ha sentado bien la reunión entre el vicepresidente del Gobierno italiano, Luigi Di Maio, y los 'chalecos amarillos' de este miércoles.

El Ministerio de Exteriores ha emitido un comunicado para explicar su decisión: 'Francia ha sido, durante varios meses, objetivo por parte de Italia de ataques repetidos e infundados y de declaraciones escandalosas'. Ha añadido que 'no hay precedentes de este tipo desde la Segunda Guerra Mundial'

La retirada del embajador francés es el resultado de una larga escalada verbal. El pasado mes, Di Maio dijo que Francia nunca había dejado de 'colonizar estados africanos'. Mientras que el Ministro del Interior Matteo Salvini describió públicamente a Emmanuel Macron como un 'pésimo presidente'. La ministra de Asuntos Europeos francesa repondió a los italianos sin entrar al trapo: 'no queremos jugar al juego de ver quien es más tonto'.

Ante la seriedad que ha tomado el asunto, el ministro de Interior, Matteo Salvini ha destacado que esta dispuesto a relajar tensiones con Francia: 'no queremos ningún conflicto con nadie. Estamos listos para reunirnos con el Presidente Macron y el gobierno francés, sentarnos en una mesa y discutir temas fundamentales'.

Controversias como que la policía francesa deje de rechazar a los inmigrantes que pasan por la frontera, termine con los largos controles y el bloqueo del tráfico. Además de las viejas disputas económicas entorno al proyecto ferroviario transeuropeo de Lyon a Turín o la entrega de una quincena de militantes de izquierda italianos refugiados en Francia.

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